Los dos tratados incluidos en este volumen se integran dentro de la copiosa serie de comentarios al libro del Génesis escrita por el santo obispo a lo largo de los años que pasó al frente de la diócesis de Milán (374-397). El primero se centra en la historia de los hijos de Jacob y, más concretamente, gira en torno a la bendición ?de ahí el título que buena parte de la tradición manuscrita da a este texto (De benedictionibus patriarcharum)?, o más bien en torno a las profecías con las que el santo patriarca se despidió de cada uno de ellos en su lecho de muerte. A la vez, de modo paralelo, Ambrosio reproduce las palabras que en el Deuteronomio, siglos más tarde, dedica-ría Moisés a cada una de la tribus que llevaba el nombre de esos patriarcas. El segundo recibe su nombre del precepto dentro de la Ley mosaica (Nm 35, 9ss.) por el que se destinan seis ciudades, dentro de la tierra prometida, para que sirvan de refugio a los homicidas que han cometido ese delito inadvertidamente, a fin de protegerlos de la venganza de sangre. Pero el autor despliega a lo largo de sus páginas todo un programa de vida moral, e