León XIV se refiere ampliamente a los Padres de la Iglesia. Ellos, con su vida y sus escritos, dieron origen a una teología práctica, es decir, orientada a la acción transformadora a favor de los más débiles de la sociedad: «Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia reconocieron en el pobre un acceso privilegiado a Dios, un modo especial para encontrarlo. La caridad hacia los necesitados no se entendía como una simple virtud moral, sino como expresión concreta de la fe en el Verbo encarnado» (DT 39). Así resume el papa León lo que tanto los Padres orientales como los occidentales supieron ofrecer a la Iglesia con su pensamiento y acción: «Se pronunciaron sobre la primacía de la atención a los pobres en la vida y misión de cada fiel cristiano. Sobre este aspecto, en resumen, se puede afirmar que la teología patrística fue práctica, apuntando a una Iglesia pobre y para los pobres, recordando que el Evangelio solo se anuncia bien cuando llega a tocar la carne de los últimos, y advirtiendo que el rigor doctrinal sin misericordia es una palabra vacía» (DT 48). Sabias y aleccionadoras palabras. La public